Sesiones infantiles.
El año pasa rápido.
Los recuerdos no deberían hacerlo.
Las sesiones infantiles tienen algo especial.
No hablan solo de niños.
Hablan del tiempo, de la vida… y de lo rápido que todo cambia.
Enero tiene ese silencio que lo dice todo.
Después de la Navidad, de las luces, de las prisas y de las fotos familiares, llega un momento más pausado. Un momento en el que el año se abre delante de ti y, casi sin darte cuenta, empiezas a pensar.
En lo rápido que ha pasado el último año.
En lo mucho que ha crecido tu hijo.
En cómo ya no hace las mismas preguntas, ni se ríe igual, ni te mira de la misma manera.
Y aparece esa sensación tan conocida y tan difícil de explicar:
la de querer parar el tiempo… aunque sepas que no se puede.
No todo merece una foto. Pero la infancia, sí.
Vivimos rodeados de imágenes.
Miles de fotos en el móvil, capturadas sin pensar, muchas veces sin mirar después.
Pero las sesiones infantiles no van de acumular fotos.
Van de elegir qué merece quedarse.
Una risa espontánea.
Un gesto serio que ya empieza a desaparecer.
Una mano pequeña que aún busca la tuya.
Una forma de estar en el mundo que dura muy poco… aunque ahora parezca eterna.
Eso no vuelve.
Y no hace falta que tu hijo “se porte bien”.
Ni que tú tengas tiempo de sobra.
Ni que todo esté perfecto.
La infancia no es perfecta.
Es real.
Y por eso es tan valiosa.
La fotografía infantil no va de posar, va de sentir
Muchas familias me dicen:
“Es que no se está quieto…”
“Es que no le gusta la cámara…”
“Es que ahora estamos muy liados…”
Y siempre pienso lo mismo:
la infancia no espera.
Los recuerdos más importantes pasan mientras estás cansada.
Mientras dudas.
Mientras crees que ya habrá otro momento mejor.
Las sesiones infantiles que de verdad emocionan no buscan sonrisas forzadas ni poses perfectas. Buscan miradas, gestos, movimiento, verdad.
Buscan que dentro de unos años puedas mirar esas fotos y pensar:
“Así era. Así se reía. Así vivía su infancia.”
Guardar recuerdos también es una forma de cuidar
A veces creemos que cuidar es estar, hacer, llegar a todo.
Pero también es guardar.
Elegir qué no quieres que se pierda con el paso del tiempo.
Las sesiones infantiles son una forma de parar un instante y decir:
“Esto importa.”
Importa aunque el día a día vaya rápido.
Importa aunque ahora no lo veas tan claro.
Importa porque la infancia no se repite.
Y cuando pasan los años, esas imágenes se convierten en algo mucho más grande de lo que imaginabas cuando se hicieron.
Quizá este año no se trate de hacer más, sino de recordar mejor
Recordar con calma.
Con intención.
Con verdad.
Porque el año pasa rápido.
Pero los recuerdos, cuando se cuidan bien, pueden quedarse para siempre.
Y si sientes que tu hijo está cambiando deprisa,
que esta etapa es tan intensa como fugaz,
y que te gustaría conservarla tal y como es ahora…
✨ mis sesiones infantiles están pensadas para capturar la infancia de forma natural, sin prisas y sin artificios, creando recuerdos auténticos que te acompañarán toda la vida.
Puedes ver aquí cómo son y valorar si este es tu momento para guardar este recuerdo con alma y calma.
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